Taller-Estudio · Zucaina · Alto Mijares
Bienvenidos al taller
donde late Latido Rural
Soy Meli. Desde Zucaina doy forma a historias, lugares y recuerdos a través de acuarelas, diseño y piezas personalizadas. Porque hay cosas que significan tanto que merecen tener su propia forma. Aquí empezamos hablando, de tú a tú.
El pueblo que se habita, el que se fue y el que llega
El pueblo no está vacío.
Late memoria.
Detrás de cada lugar hay alguien que lo recuerda, alguien que lo vive y alguien que está empezando a descubrirlo. Latido Rural nace para dar forma a esas historias que merecen seguir acompañándonos.
Quién hay detrás
Sóc llorençana. Nací en Barking, aprendí a latir en Sant Llorenç.
Nací en Barking, a las afueras de Londres. Mis abuelos —andaluces por parte de mi madre, gallegos y vallisoletanos por parte de mi padre— se fueron allí para rehacer su vida. Mis padres hicieron el camino al revés: en el 92, cuando yo tenía año y medio, volvieron a establecerse en Sant Llorenç Savall.
Allí viví mi infancia y mi adolescencia. El Patinet, el Josep Gras, las rodillas peladas, las moras de la bosqueta que nunca llegaban a casa, las astillas del bosque y ser la hija del gasolinero y de la Susana. También los telares de Ponsferrer y aquellas cajas llenas de retales en las que jugaba cuando estaba mala.
Aún recuerdo el olor del aceite de las máquinas, ese olor que hoy me devuelve a mi madre cosiendo.
Cal Domench y sus ensaïmades, la tienda de la Emilia, las apetinas de 25 pesetas, el Ball de Gitanes del 1 de mayo, las bandas de la plaza que acababan sonando a country…
Y el bombero avisando: «Apa, s'ha fet fosc i cap a casa». Las campanas de las ocho y aquel «cuando todos se recojan, te vienes».
Sin móviles y, aun así, todo el pueblo sabía dónde habías estado. Porque siempre había alguien pendiente de ti.
Llorençana no es solo un gentilicio. Es donde me enseñaron a volver a casa con las campanas.
Por qué nace
No hace falta tener cien años para tener historia.
La vida me llevó por muchos caminos hasta llegar con mi familia a Zucaina, un pequeño pueblo del Alto Mijares donde la vida también late. No es el pueblo de mi infancia. Es otro, con sus propias personas, costumbres y recuerdos.
Latido Rural nace para transformar aquello que significa algo para ti en una pieza que puedas conservar, compartir o llevar contigo.
Puede ser una casa que ya no existe, la fachada donde creciste, una fiesta, tu mascota, un paisaje o un proyecto que está empezando a dar sus primeros pasos.
No hace falta que algo tenga muchos años para tener latido. Hace falta que tú sepas percibirlo.
Lo rural no es solo pasado. Son quienes se quedaron, quienes se fueron, quienes vuelven y quienes llegan para construir algo nuevo.
Qué hacemos
Una historia. Una base. Un latido diferente.
Latido Rural es un taller-estudio creativo nacido en Zucaina. Trabajo con acuarela splash, diseño y productos personalizados para dar forma a historias reales.
Misma paleta, distinto latido. Una misma identidad visual puede dar vida a recuerdos completamente diferentes. Porque ninguna historia es igual.
- Acuarelas y recuerdos: pueblos, casas, paisajes, fiestas, personas y animales.
- Diseño y proyectos: identidades visuales, logos, cartas, menús, invitaciones y flyers.
- Cápsulas personalizadas: láminas, tazas, tote bags, camisetas, sudaderas, libretas, llaveros, postales e imanes.
Una misma historia puede vivir en más de una pieza. Eso es una cápsula Latido Rural.
Nuestra pequeña comunidad
Un abrazo a mis terroncitos de interior.
Sí, así llamo cariñosamente a mis clientes y a las personas que conectan con Latido Rural. A quienes llevan un pueblo dentro, aunque vivan lejos; a quienes echan de menos una calle, celebran sus raíces o están creando recuerdos nuevos.
No hace falta vivir en un pueblo ni haber nacido en él. Basta con sentir que hay lugares, personas e historias que forman parte de ti.
Si algo de esto te toca por dentro, quizá tú también seas un terroncito de interior.
Cómo trabajamos
Nos encontramos en La Plaza.
La Plaza es nuestro punto de encuentro. Ese espacio de conversación donde me cuentas tu idea, compartimos referencias y decidimos juntos cómo darle forma.
Y no, no hace falta que vengas físicamente a Zucaina. Nuestra Plaza puede ser un correo electrónico, una conversación por WhatsApp o una videollamada. Elegimos la forma que mejor nos venga a los dos.
Tampoco necesitas tenerlo todo claro desde el principio. Puedes llegar con una fotografía, una idea a medias, un recuerdo difícil de explicar o un proyecto que necesita encontrar su identidad.
Me cuentas
Me hablas de tu recuerdo, tu proyecto o esa idea que llevas tiempo queriendo hacer realidad.
Lo hablamos
En La Plaza concretamos el diseño, las opciones, el presupuesto y las condiciones antes de empezar.
Le damos forma
Cuando todo está acordado, preparo la propuesta y seguimos el proceso hasta dejar definido el resultado.
Tú pones el recuerdo. Yo pongo el latido.
¿Empezamos a hablar de tu idea? Escríbeme y buscamos nuestro momento en La Plaza.
Busquemos nuestro momentoDe tú a tú · Cada historia es diferente
¿Cómo nace un latido?
No tienes que venir con todas las respuestas. Solo con algo que te importe. Lo demás lo hablamos en La Plaza.
Me cuentas
Me envías una fotografía y me cuentas por qué es importante para ti. Puede ser un lugar, una persona, una mascota, una fiesta o una idea que todavía no sabes cómo materializar.
Lo concretamos
Hablamos por correo electrónico, WhatsApp o videollamada. Estudiamos juntos la idea, las opciones, el presupuesto y las condiciones. Antes de producir, sabes qué vamos a hacer y qué puedes esperar.
Le damos forma
Cuando apruebas la propuesta, preparamos el encargo. Según la pieza, puedo trabajarla en el taller o contar con proveedores especializados para su impresión o fabricación.
Dónde
Desde Zucaina.
Trabajo desde un pequeño pueblo del Alto Mijares, con el Penyagolosa en el horizonte y la vida del pueblo formando parte de cada jornada.
Cómo
Una a una.
Cada encargo empieza con una conversación. Partimos de tu idea, escuchamos lo que necesitas y definimos el proyecto contigo. Las piezas se preparan en el taller o con proveedores externos, según el tipo de producto.
Para quién
Para quien siente.
Para quien echa de menos un lugar, celebra sus raíces, quiere regalar un recuerdo o necesita dar forma visual a un proyecto que le importa. Para mis terroncitos de interior.
Lo que nos mueve
El pueblo que se habita.
El que se fue y lo recuerda.
El que se visita.
Porque los pueblos siguen vivos mientras haya alguien que los sienta, los cuide, los recuerde o decida empezar una nueva historia en ellos.
Tu historia también puede tener forma
¿Tienes algo que te hace sentir y aún no sabes cómo convertirlo en una pieza?
Cuéntame qué tienes en mente. No hace falta que sepas qué producto elegir ni cómo hacerlo. Empezamos hablando, de tú a tú, y encontramos nuestro momento en La Plaza.
Hablemos de tu latido